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¿Cuál sería tu receta para vivir 100 años?

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Eufemia tiene 101 años, canta, sonríe y recuerda su historia con una claridad que sorprende. No existe una fórmula para llegar a esa edad, pero su vida sí guarda algunos ingredientes que quizá vale la pena conocer.

Una receta que no se cocina

Si tuvieras que escribir una receta para disfrutar la vida, ¿qué pondrías?

¿Una buena dosis de amigos? ¿Música? ¿Viajes? ¿Amor? ¿Un trabajo que te guste? ¿Momentos tranquilos? ¿Muchas risas?

Eufemia Rodríguez Juárez probablemente agregaría varios de esos ingredientes.

Nació en marzo de 1925 y hoy tiene 101 años.

Vive en Irapuato y, cuando habla, lo hace con una naturalidad que hace fácil olvidar que ha vivido más de un siglo.

Canta. Sonríe. Conversa.

Y cuando alguien le dice que parece más joven, ella simplemente vuelve a sonreír.

Quizá ahí comienza su receta.

Un siglo cabe en una historia

Eufemia forma parte de las personas de 100 años y más registradas por el Sistema DIF Estatal de Guanajuato a través de “Historias Centenarias”, una iniciativa que busca reconocer a quienes conservan en sus recuerdos parte de la memoria viva del estado.

Pero detrás del número hay algo mucho más interesante.

Una vida.

Eufemia recuerda con cariño a sus padres, habla del trabajo como una parte importante de su camino y conserva una energía que parece no tener relación con el número que aparece en su acta de nacimiento.

Y hay un detalle que resulta especialmente bonito:

todavía canta como cuando tenía 16 años.

No porque quiera demostrar que los años no pasan.

Sino porque quizá algunas cosas simplemente nunca dejan de hacernos sentir vivos.

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Los ingredientes de Eufemia

La iniciativa “Recetas para Vivir” nace precisamente de historias como la suya.

La idea no es descubrir el secreto para llegar a los 100 años ni encontrar una fórmula mágica para vivir más.

Es escuchar.

Preguntar.

Descubrir qué aprendieron quienes han tenido la oportunidad de recorrer un camino tan largo.

En el caso de Eufemia, algunos ingredientes aparecen constantemente:

entusiasmo para comenzar cada día.

amor por su familia.

valor por el trabajo.

alegría para cantar.

y ganas de disfrutar la vida.

Nada de eso parece extraordinario por separado.

Pero quizá el secreto está precisamente ahí.

En repetir pequeñas cosas durante muchos años.

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¿Qué podríamos aprender nosotros?

Aquí es donde la historia deja de ser solamente sobre Eufemia.

Porque nuestra generación vive a una velocidad completamente distinta.

Tenemos acceso a miles de personas desde un teléfono, podemos conocer una noticia en segundos y constantemente recibimos la sensación de que deberíamos estar haciendo algo más: viajar más, ganar más, estudiar más, publicar más, tener más experiencias.

Y, en medio de todo eso, escuchar a alguien que lleva 101 años viviendo puede provocar una pregunta bastante sencilla:

¿Estamos disfrutando realmente el camino?

Quizá no necesitamos tener todas las respuestas ahora.

Quizá tampoco necesitamos saber exactamente dónde estaremos dentro de diez, veinte o cincuenta años.

Tal vez algunas cosas importantes se construyen mucho más despacio.

Una amistad.

Una familia.

Una profesión.

Una canción que seguimos escuchando décadas después.

Un recuerdo que algún día contaremos nosotros.

La receta sigue abierta

Eufemia no tiene una fórmula secreta guardada en un cajón.

Su receta está hecha de experiencias.

De personas.

De momentos.

De trabajo.

De cariño.

De música.

Y, sobre todo, de tiempo.

Por eso, quizá la pregunta más interesante no sea “¿cómo llegó Eufemia a los 101?”

Sino:

“¿Qué ingredientes estoy poniendo yo en mi propia vida?”

Porque nadie sabe cuántos años tendrá su historia.

Pero todos estamos escribiendo la receta.

Y algún día, quién sabe, quizá alguien quiera escuchar la nuestra.

Por ahora, Eufemia sigue agregando ingredientes.

Canción tras canción.

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