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¿De verdad quieres seguir esa moda?

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Cada semana aparece una nueva tendencia en redes: una canción, un baile, una frase, un reto, una forma de vestir o una manera de hablar que parece estar en todas partes. Pero antes de subirte al trend, quizá vale la pena preguntarte algo: ¿realmente te gusta o simplemente no quieres quedarte fuera?

El miedo a perderse algo

Abrimos TikTok, Instagram o cualquier otra red y, de repente, parece que todo el mundo está haciendo lo mismo.

Un audio aparece una y otra vez. Después llega un reto. Luego una nueva forma de vestir. Más tarde una expresión que todos empiezan a utilizar.

Y cuando menos lo pensamos, ya estamos considerando hacerlo también.

No necesariamente porque nos encante.

A veces simplemente aparece esa sensación de:

“Si no lo hago, me voy a quedar fuera”.

Ese miedo tiene nombre: FOMO, por las siglas en inglés de fear of missing out, o miedo a perderse algo.

Y las redes sociales pueden hacerlo mucho más intenso.

No todo trend es malo

Primero hay que decir algo importante: seguir una tendencia no tiene nada de malo.

Si un baile te divierte, hazlo.

Si una canción te encanta, escúchala.

Si una prenda está de moda y realmente te gusta, úsala.

Si un meme te parece divertido, compártelo.

Las tendencias también pueden ser una forma de jugar, expresarnos, descubrir cosas nuevas y conectar con otras personas.

El problema aparece cuando dejamos de preguntarnos si algo realmente nos representa.

Porque una cosa es elegir participar y otra muy diferente es sentir que tenemos que hacerlo.

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¿Lo harías si nadie pudiera verlo?

Esta pregunta puede ser incómoda, pero funciona bastante bien.

Imagina que nadie pudiera darle “like” a tu publicación.

Nadie podría comentarla.

Nadie sabría que participaste en el trend.

¿Aun así lo harías?

Si la respuesta es sí, probablemente estás haciendo algo porque realmente quieres.

Pero si la respuesta es no, quizá la tendencia te interesa más por la reacción de los demás que por la actividad en sí.

Y eso tampoco te convierte en una mala persona.

Somos seres sociales. Es normal querer pertenecer.

Lo importante es darnos cuenta de cuándo estamos eligiendo y cuándo estamos siguiendo al grupo en automático.

El algoritmo no sabe quién eres

Hay otra cosa que a veces olvidamos.

Las redes están diseñadas para mostrarnos contenido que probablemente nos interese y mantenernos ahí.

Por eso, cuando una tendencia aparece una y otra vez, podemos terminar sintiendo que literalmente todo el mundo está participando.

Pero no necesariamente es así.

Quizá el algoritmo simplemente descubrió que te detienes cada vez que aparece ese contenido.

Y mientras más lo ves, más aparece.

De repente parece que existe una regla no escrita:

“Todos tienen que hacer esto”.

Pero no.

El algoritmo puede mostrarte una tendencia. No tiene que decidir si tú formas parte de ella.

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Cuando seguir una moda sí puede ser un problema

Hay tendencias que son completamente inofensivas.

Pero también existen retos que pueden poner en riesgo nuestra seguridad, afectar a otras personas, promover comportamientos dañinos o exponernos innecesariamente.

Y aquí la pregunta cambia.

Ya no es:

“¿Se verá bien?”

Sino:

“¿Vale la pena hacerlo?”

Una buena foto, unas cuantas reproducciones o incluso volverse viral durante unos días no compensan una lesión, un problema legal, una humillación o poner en riesgo a alguien.

Internet puede olvidar un trend en una semana.

Las consecuencias de una mala decisión pueden durar muchísimo más.

Tu estilo no necesita actualizarse cada semana

También pasa con la moda.

Un día todos usan una determinada prenda. Después aparece otra. Luego cambia el maquillaje, el corte de cabello, los accesorios o incluso la forma de posar para una foto.

Está bien experimentar.

De hecho, probar estilos diferentes puede ser una manera divertida de descubrir qué nos gusta.

Pero hay una diferencia entre experimentar y sentir que tienes que cambiar constantemente para estar a la altura de lo que ves en redes.

No necesitas comprar algo solo porque apareció 20 veces en tu pantalla.

Y tampoco necesitas dejar de usar algo que te encanta porque internet ya decidió que “pasó de moda”.

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¿Y si simplemente no quieres?

También existe una opción que las redes pocas veces nos muestran:

no hacerlo.

No participar en el reto.

No comprar la prenda.

No usar el audio.

No publicar la foto.

No seguir la tendencia.

Y continuar con tu día.

Parece demasiado sencillo, pero en una época en la que todos parecen estar haciendo algo, elegir no hacerlo también es una decisión.

Tu identidad no debería depender del trend del momento

Las tendencias van y vienen.

Tu personalidad, tus gustos, tus valores y las cosas que realmente te importan deberían tener mucho más peso que una moda que probablemente será reemplazada la próxima semana.

Quizá la mejor forma de relacionarnos con las tendencias no sea rechazarlas todas ni seguirlas todas.

Sea aprender a elegir.

“Me gusta, lo hago”.

“No me gusta, paso”.

“Me da curiosidad, lo pruebo”.

“Me pone en riesgo, no vale la pena”.

Así de simple.

Antes de subirte al trend…

La próxima vez que una tendencia aparezca por todas partes, hazte cinco preguntas:

¿Realmente me gusta?

¿Lo haría aunque nadie pudiera verlo?

¿Me representa?

¿Puede afectar a alguien o ponerme en riesgo?

¿Lo estoy haciendo porque quiero o porque siento que todos esperan que lo haga?

No necesitas convertir cada decisión en un análisis filosófico.

Pero detenerte unos segundos puede ayudarte a distinguir entre hacer algo porque te nace y hacerlo porque tienes miedo de quedarte fuera.

Porque seguir una tendencia puede ser divertido.

Pero tener la libertad de decir “esta no es para mí” también lo es.

Y quizá ahí esté la verdadera personalidad: no en hacer todo lo que está de moda, sino en saber qué sí quieres hacer tuyo y qué prefieres dejar pasar.

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