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JUVENTUD INFORMADA

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Tu cultura también cuenta quién eres

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¿Alguna vez te has preguntado por qué una canción, un platillo o una fiesta pueden hacernos sentir inmediatamente en casa? La respuesta puede estar en algo que vivimos todos los días, aunque no siempre lo notemos: nuestra cultura.

La cultura está mucho más cerca de lo que crees

Cuando pensamos en cultura, quizá imaginamos museos, edificios históricos, bailes tradicionales o grandes festivales. Pero la verdad es que no necesitas visitar un museo para encontrarte con ella.

Está en la receta que prepara tu familia, en esa canción que tus papás conocen de memoria, en las palabras que solo entiendes porque creciste escuchándolas y en las fiestas que esperas cada año.

También está en nuestras historias, en la forma en que convivimos y hasta en las pequeñas costumbres que hacemos en automático.

Y sí, también puede estar en una playlist, en un video de TikTok, en una ilustración digital o en un meme.

Porque la cultura no se quedó en el pasado.

Lo que heredamos y lo que hacemos nuestro

Todos recibimos una especie de “equipaje cultural” desde que somos pequeños.

A veces viene de nuestra familia. Otras veces, del lugar donde crecimos, de nuestros amigos, de la escuela o de las personas que conocemos.

Quizá aprendiste una receta de tu abuela. Tal vez en tu casa existe una tradición que nadie recuerda exactamente cuándo comenzó. O puede que tengas una canción que, sin importar cuántas veces escuches, te transporte inmediatamente a algún momento de tu vida.

Pero aquí está lo interesante: no tenemos que conservar todo exactamente como lo recibimos.

Cada generación transforma lo que hereda y agrega cosas nuevas.

Y nuestra generación no es la excepción.

De las tradiciones a TikTok

En Guanajuato, la cultura está por todas partes.

Está en sus callejones, sus leyendas, sus estudiantinas, sus fiestas, su gastronomía, sus artesanías y en todas esas historias que pasan de una generación a otra.

Pero también está en lo que hacen actualmente sus jóvenes.

En quienes toman fotografías de la ciudad y las comparten en redes. En quienes hacen música, pintan, diseñan, crean videos, recuperan historias familiares o buscan nuevas formas de mostrar las tradiciones.

Porque quizá una tradición antes se transmitía principalmente de persona a persona y ahora también puede llegar a miles de personas a través de un celular.

Y eso no significa que deje de ser cultura.

Significa que encontró una nueva manera de viajar.

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Sí, tu playlist también dice algo de ti

Piénsalo: ¿qué escuchas cuando estás feliz?, ¿qué música pones cuando quieres recordar una etapa de tu vida?, ¿qué artistas descubriste gracias a tus amigos o a las redes?

Nuestros gustos también cuentan historias.

Lo mismo pasa con la comida. Un platillo puede recordarnos a nuestra casa, a una celebración familiar o a un lugar que visitamos.

Incluso nuestra manera de hablar cambia según el lugar, las personas con las que convivimos y las cosas que consumimos.

Todo eso forma parte de nuestra identidad.

Y aunque no significa que cada gusto sea automáticamente una “tradición cultural”, sí demuestra algo importante: la cultura también se construye a partir de la vida cotidiana.

¿Y qué estamos creando nosotros?

Aquí viene una pregunta que quizá vale la pena hacernos:

¿Qué cosas de nuestra generación van a recordar quienes vengan después?

Tal vez hoy no lo parezca, pero muchas de las cosas que hacemos pueden convertirse en parte de la historia de nuestro tiempo.

La música que escuchamos, las expresiones que inventamos, el arte que creamos, la manera en que usamos internet, los espacios que hacemos nuestros y las nuevas formas de contar historias también hablan de quiénes somos.

Nuestra generación no solamente consume cultura.

También la está creando.

Y eso es algo que vale la pena reconocer.

Conocer lo nuestro también es descubrirnos

Vivimos en un momento en el que podemos conocer culturas de prácticamente cualquier parte del mundo desde nuestro teléfono.

Podemos escuchar música de Corea, probar una receta de Italia, descubrir una tradición de Japón o conocer la historia de una comunidad que está a miles de kilómetros.

Y qué increíble que podamos hacerlo.

Conocer otras culturas puede ampliar nuestra forma de ver el mundo. Pero también puede hacer que volteemos hacia lo que tenemos cerca y nos preguntemos:

¿Qué historias forman parte de mí?

Quizá descubramos que hay mucho más de nuestra ciudad, nuestra familia o nuestra comunidad en nosotros de lo que imaginábamos.

La cultura también está en nuestras manos

Tal vez nunca habías pensado que compartir una historia de tu familia, aprender una receta, escuchar música tradicional, apoyar a un artista local o crear algo inspirado en tus raíces también puede ser una forma de mantener viva una parte de nuestra identidad.

Pero tampoco se trata de vivir mirando hacia atrás.

La cultura cambia porque nosotros cambiamos.

Podemos conservar algunas tradiciones, cuestionar otras y crear nuevas.

Y justo ahí está lo interesante de pertenecer a una generación: recibimos una historia que ya comenzó, pero también tenemos la oportunidad de escribir una parte de ella.

Así que la próxima vez que escuches una canción que te recuerde a casa, pruebes un platillo de tu infancia, visites un lugar que forma parte de la historia de tu ciudad o publiques algo que represente quién eres, piensa en esto:

La cultura no solo es lo que heredamos. También es lo que hacemos con aquello que heredamos.

Y quizá la pregunta más interesante no sea solamente de dónde viene nuestra cultura, sino:

¿Qué vamos a aportar nosotros?

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