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UG pone sobre la mesa la corresponsabilidad afectiva

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¿Te ha pasado que alguien te deja en visto, reaparece con un like y luego desaparece otra vez?

Sí… de eso también se habló en la Universidad de Guanajuato.

En el Campus León de la Universidad de Guanajuato, estudiantes y docentes se reunieron en el foro “Diálogos Universitarios” para hablar de un tema que está más presente que nunca: la corresponsabilidad afectiva.

Pero no desde frases bonitas de redes… sino desde lo que realmente implica.

Durante el encuentro, moderado por Susana Elizabeth Pérez Uribe, especialistas como Juan Pablo Ramírez y María Luján Christiansen dejaron algo claro: este concepto se ha vuelto tendencia, pero también se ha simplificado demasiado.

Hoy lo vemos en posts, consejos rápidos o “reglas” para relaciones… pero en realidad va mucho más profundo.

La corresponsabilidad afectiva no es un manual de buenas conductas.

Es hacerse cargo de lo que generas en los demás.

Así, sin rodeos.

Los expertos explicaron que no se trata solo de “ser buena onda”, sino de entender que cada acción —o falta de acción— tiene impacto en otras personas.

Y aquí vino uno de los temas que más resonó: las relaciones en la era digital.

Likes, mensajes intermitentes, interés a medias…

Lo que hoy muchos conocen como “migajear” (breadcrumbing): dar pequeñas señales para no soltar a alguien, pero sin intención real de construir algo.

Una dinámica que, aunque parece inofensiva, puede ser bastante dañina.

Porque al final, reduce a las personas a opciones… no a vínculos reales.

Frente a esto, la propuesta fue clara: una ética del cuidado.

Eso implica ser honestos, poner límites y, cuando es necesario, decir “hasta aquí” en lugar de desaparecer sin explicación.

Porque sí, también eso es responsabilidad afectiva.

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Otro punto clave fue que no puedes ser responsable con alguien más si no tienes claridad contigo mismo.

Saber qué quieres, qué esperas y qué estás dispuesto a dar es básico para construir relaciones sanas.

Y no solo en lo personal.

También en la universidad.

El foro dejó ver que el entorno académico muchas veces se enfoca tanto en resultados, calificaciones y productividad, que se olvida algo esencial: las personas.

Porque detrás de cada estudiante y docente hay historias, procesos y realidades que no siempre se ven.

Una frase que se quedó fue:

“No hay buenos ni malos alumnos o docentes, sino historias que no conocemos”.

Al final, el mensaje fue potente: el afecto no es algo privado que se queda en lo personal.

Es algo que construye el ambiente en el que convivimos todos los días.

Ser corresponsable es entender que lo que haces —o dejas de hacer— también forma parte de la experiencia de los demás.

Y sí, eso también cambia la forma en la que vivimos la universidad… y la vida.

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